En un club CPN aprendemos, divirtiéndonos, a reconocer las flores de los bosques, las plantas de los taludes, los árboles, los insectos (como, por ejemplo, las libélulas), las aves...
¡Jugamos a ser exploradores en el bosque, estudiamos los pequeños seres de la charca o del río, observamos a los animales en la orilla del mar o en el mismo corazón de la ciudad.
Llevamos a cabo la búsqueda para saber a quién pertenece este nido, esta madriguera, estos rastros y huellas, o seguimos la llegada de la primavera.
Descubrimos la naturaleza de noche: el canto de las lechuzas y los búhos, el vuelo de los murciélagos...
Hacemos un herbario, recogemos plantas salvajes para cocinarlas...
Pero ser CPN es también actuar por la naturaleza.
Aprendemos a querer y respetar la naturaleza simple.
Descubrimos los gestos sencillos que protegen la fauna y la flora.
Realizamos, en los municipios, acciones a favor de la naturaleza: plantar árboles, cavar una charca, construir nidales y comederos; acondicionar refugios para insectos, erizos o murciélagos, crear una mini-reserva... con el fin de ayudar a los animales y las plantas que nos rodean.
Compartimos una pasión, realizando exposiciones, una senda de descubrimiento o editando un periódico en la escuela, en el pueblo o en la ciudad.
Miel y una acciones, todas igual de apasionantes y llenas de enseñanzas.